Cumplir deseos antiguos para dejar espacio a otros nuevos y que el cajón de los sueños no se convierta de pronto en un pozo sin fondo de ilusiones frustradas. Dejar de lado tambien aquello que de puro estar ahí esperando su momento, ha perdido la frescura, ha madurado en la nada y es poco mas de una sombra de lo que un dia quiso haber sido. Renovar ilusiones para renovar fuerzas y con fuerzas renovadas, dibujar nuevos espacios para soñar e ilusionarnos.

VENECIA EN CARNAVAL: Un sueño realizado
¿quieres musica? haz clic aqui: Adagio (Paisaje en la niebla)-Eleni Karaindrou-
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Un cierto olor mezcla de humedad, gasoil y mantequilla caliente en el aire helado y la luz amarilla de las farolas aun encendidas me reciben en la calle nada mas traspasar la puerta del hotel. Todavia no son las siete; el suelo, tan mojado como si acabara de llover, refleja una galaxia entera de luminarias de todos los colores. Tomo el vaporetto en dirección hacia San Marcos; poca gente me acompaña a estas horas. Me situo en la proa y el frio me congela la cara y las manos, pero me niego a entrar en la cabina y tambien a ponerme los guantes por no perder el tacto de la cámara que ya he sacado de la mochila. Las góndolas duermen todavia arropadas bajo sus fundas azules o rojas amarradas en los paline a ambos lados del Gran Canal, esperando su momento; ahora es la hora de las lanchas a motor que se mueven con rapido zizzagueo cargadas hasta arriba de mercancias en dirección al Mercado de Rialto. En mi cabeza suena “Adagio” de Paisaje en la Niebla (una se pregunta cuales son los mecanismos internos que, en un momento dado, tan acertadamente seleccionan la banda sonora entre los incontables temas que guardamos en el recuerdo).

El cielo pierde su negrura por momentos desplegando todos los azules, teloneros de honor del gran espectaculo de este amanecer veneciano que dentro de un momento me regalará el sol emergiendo detras de San Giorgio il Magiore. Tengo la sensación de que aqui la luz evoluciona mas deprisa y al paso bajo el Puente Rialto ya tengo la certeza de que no llegaré a tiempo: añiles en retirada, magetas en dispersión y amarillo por fin para acabar de disipar la penumbra de la noche y llenar de cálida luz dorada las cúpulas de la Piazza San Marcos. Llego por los pelos, salto del barco y apena puedo tirar dos fotos antes de que el sol haya emergido completamente. Se asoma alto y potente, y sin un filtro degradado ya no es posible nada que no sea a contraluz puro y duro.

Venecia hermosa, decadente, evocadora, romántica, única, misteriosa…. y tantos adjetivos que no por tópicos ni repetidos dejaran nunca de definirla a la perfección. Venecia atemporal, flotando entre brumas matinales, sin acabar de despertar de su dulce sueño dieciochesco mientras camina con imperial dignidad hacia ese quizás inevitable naufragio en si misma.
Y aqui estoy yo… sola, caminando por sus sinuosas calles tan vacias que puedo escuchar el roce de mis pasos contra el pavimento húmedo, disfrutando enormemente este momento tan especial y dispuesta a no perderme ni una luz, ni un detalle ni una máscara de las que empiezo a ver aparecer desde cualquier rincon. Venecia y en Carnaval…!!!que pasada…!!!

Personajes sorprendentes con atuendos y coloridos increibles surgen como de la nada ocultos tras el sereno y un tanto melancólico semblante de sus máscaras. Les busco los ojos, el brillo de la mirada, probablemente movida por la necesidad de un punto de referencia, de una expresión que les humanice y de algun sentido a sus extravagantes movimientos. Posan y reposan, pasean y se detienen como si lo hicieran en otra dimensión, en otro mundo.
Sentado en un banco, solitario, con la mirada que ha traspasado el cristal de las gafas y se ha perdido en la contemplación de un sol cegador que ya rebasa con creces la silueta del Campanile de San Giorgio me encuentro con el médico de la peste (…!amigo! ! que ganas tenia yo de esta foto…!!)

Abrigo largo y recto, sombrero amplio, maletin y la tan característica máscara con esa enorme nariz curva donde en el siglo XIV colocaban las sustancias aromáticas que disfrazarían y harían mas soportable el olor de la podredumbre. Posa indiferente y ajeno a la excitación del grupo de unos quince fotografos de diversa procedencia que sin cita previa nos hemos congregado aqui y ahora para atrapar esos rostros unicos del carnaval. Borrachera fotografica donde las haya.
Mientras tanto, la ciudad ha ido desperezandose al ritmo del barullo poliglota y arrasador de los turistas y los vendedores de casi todo. Multicolores personajes de la Commedia dell’Arte, espectros, bautas y elegantísimas parejas con vestidos rococó toman calles y plazas; Colombina desfila ufana y sonriente del brazo de su acompañante por los soportales de San Marcos hasta la puerta de Florian mientras con paciencia infinita se fotografía una y mil veces con unos y con otros, y Juani, mi amiga y compañera en este viaje ya se ha reunido conmigo para seguir descubriendo juntas los rincones de esta Venecia carnavalera en este fin de semana inolvidable.
Carpe Diem